Edificio purificador

El primer edificio que purifica el aire gracias a su tecnología se encuentra en Chile y actualmente es utilizado como hotel.

Su tecnología antibacteriana y autolavable es proporcionada por la empresa HYDROTECT. La innovación y cerámica que cubre la estructura hace posible que este edificio se deshaga de varios elementos contaminantes como la radiación y sustancias nocivas del ambiente al tener contacto directo con la construcción.

Dando forma final a los contaminantes como oxígeno activo mediante la cerámica que lo cubre, se menciona y reconoce este tipo de tecnología como limpia.

“Para que nos hagamos una idea, 150m2 de esta tecnología equivalen a 1.000 m2 de bosque con todos sus beneficios de purificación de aire, por lo que nos sentimos orgullosos de traer a Santiago este maravilloso hotel que con sus 2.300mde fachada igualará a un bosque de hectárea y media purificando el aire de la comuna de Providencia”, comenta el Gerente general de la instalación, Mauricio Meyer.

Hotel NODO, una inversión de 23 millones de dólares, es propiedad del Grupo Alpa, holding de empresas donde también se encuentran MaxiK, Breti, Caprioli, Neuralis e Inmobiliaria Suecia. Esta pieza arquitectónica tiene un capacitado equipo detrás, encabezado por su gerente general, Mauricio Meyer, quien posee una amplia carrera en el sector hotelero en Chile, responsable de la materialización de esta propuesta de valor que llegará a cambiar el aire de Santiago a finales del presente año y que se encuentra en planes de expansión, tanto dentro como fuera de Chile.

“Nos hemos esforzado para hacer de Hotel Urbano NODO una experiencia memorable, que sea mucho más que un hotel. Por ello además, de ser conscientes con el planeta a través de la tecnología del edificio y brindar los diferentes espacios que podrán ser utilizados por el público, Hotel Urbano NODO se destacará por el diseño y decoración de su interior, con una marcada tendencia a lo urbano. Esto permitirá a los huéspedes sentirse cómodos en áreas llenas de arte urbano, sentarse en la silla de Lenny Kravitz o en la Donna de Gaetano Pesce”, agregó Mauricio Meyer.

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Fuente: Diario de la Construcción

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