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El equipo de seguridad de un trabajador

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Gracias a los albañiles, maestros de obra y personal de construcción, se puede llegar a resultados impresionantes. Sin duda la organización es fundamental para que casas, puentes, estadios y edificios puedan terminarse de forma segura y cumpliendo con la calidad necesaria.
La protección e integridad física de todos los trabajadores relacionados con las construcciones es indispensable para que se cumplan los objetivos. Dentro de las medidas de protección generales, hay equipo que ofrece protección a ojos y cara, cabeza, oídos, manos y pies.

En la parte superior del cuerpo, la cabeza deberá contar con protección como cascos. Su principal objetivo es evitar el contacto directo con materiales que puedan desprenderse o caer de las estructuras en proceso de construcción.

Para la seguridad de los ojos y vista, el equipo de protección incluye diferentes caretas o gafas. Estas aseguran la visión del trabajador que lleve a cabo actividades como: soldar, pulir, cortar o actividades relacionadas directamente con químicos.
Un externo a cualquier construcción puede ser expuesto a los diferentes ruidos altisonantes o molestos, por lo que es de suma importancia que los trabajadores que están expuestos por horas a este tipo de sonidos, trabajen con un equipo que mantenga oídos y tímpanos a salvo de daños; de esto son responsables los tapones.

El equipo más conocido y con más variedad en la mano de obra, son los guantes. Para soldadura, de goma y con mangas, cada uno de estos tiene su función y es requerido que los trabajadores se sientan cómodos, ya que esto ofrece precisión y exactitud en una construcción.

Las botas y zapatos especiales son los responsables del cuidado de los pies de un trabajador. Normalmente tienen suelas especiales o puntas de metal resistentes que buscan evitar la perforación de objetos punzocortantes.

– En Alambres y Refuerzos DAC, somos conscientes de las diferentes medidas de seguridad que se requieren para mantener la integridad del trabajador y de esta manera, terminar de forma idónea una construcción.